Ventana "U"

Al ritmo de la polémica: la Universidad de Costa Rica y los bailes estudiantiles en la década 1950

Carlos Garita Víquez
Bachiller en la Enseñanza de los Estudios Sociales
Estudiante de Historia y de Administración de la Educación No Formal
Asistente del Museo de la Universidad de Costa Rica

Foto: Baile universitario, 1948. Fuente: Aurol

¿Se imagina poder asistir a un baile universitario en 1954? Aunque esto suene extraño, no es algo del todo imposible. En esta entrega de Ventana U, se aborda el contexto de los bailes en la Universidad de Costa Rica (UCR), durante la década de 1950.

Para la joven universidad, poder celebrar bailes significaba una oportunidad para reunir a gran parte de la comunidad que albergaba. Sin embargo, esto implicó un reto, pues las autoridades universitarias buscaban mantener la imagen de una casa de estudios seria y dirigida a un grupo reducido de personas.

Más allá de la celebración: trasfondo de los bailes universitarios

La apertura de una nueva casa de estudios universitarios representó grandes esfuerzos para el país, durante la décadas de 1940 y 1950. Aunque la prioridad era construir una institución que pudiera crecer con el tiempo, también fueron creados espacios para la diversión.

Al celebrarse la primera Semana Universitaria en 1948, una nueva festividad tuvo lugar: el baile de coronación de la reina universitaria. Este era un evento de gala, donde las autoridades universitarias se reunían con parte de la comunidad estudiantil durante una noche de festejo. Las fotos del evento no permiten sospechar que el país había sufrido una guerra civil poco antes, la cual había provocado represalias fuera y dentro de la UCR.

El progresivo crecimiento de esta institución abrió nuevos espacios para que los bailes tuvieran lugar. Así, el viejo edificio de la Universidad de Santo Tomas ‒albergue temporal de la Facultad de Pedagogía, a inicios del decenio de 1950‒ fue testigo de eventos estudiantiles, aunque por poco tiempo, pues fueron advertidas debilidades estructurales en el inmueble.

A pesar de la poca información que se tiene sobre la música escuchada en estas actividades, no se puede perder de vista que desde hacía décadas Costa Rica había entrado en contacto con la cultura de masas, por medio de la radio y de los discos de acetato. Esto hace posible que los éxitos musicales nacionales y extranjeros fueran interpretados por las agrupaciones artísticas contratadas para la ocasión.

Si bien es cierto, los bailes universitarios buscaban el esparcimiento de sus asistentes, no se debe perder de vista que estos eran espacios para reforzar diversos lazos sociales, inclusive con sectores sociales ajenos a la UCR. Concretamente, esto pudo ser observado en 1954, cuando la coronación de la reina universitaria tuvo lugar en el Club Unión, lugar que históricamente se ha vinculado con las elites políticas y económicas de la ciudad de San José.

Alcohol si, alcohol no: una disputa en los bailes universitarios

En estas festividades, no solo se bailaba, sino también se acostumbraba vender licor. Sin embargo, progresivamente, esto dejó de ser bien visto por algunas autoridades universitarias. Por este motivo, el Reglamento de Bailes ‒aprobado en 1954‒ prohibió el consumo de bebidas de este tipo en las actividades realizadas dentro de la Universidad.

Aunque se creía que esta medida iba a ser efectiva y que la discusión había concluido, la norma fue rota meses después en medio de un baile celebrado en la Facultad de Ingeniería. No todos los miembros del Consejo Universitario estuvieron de acuerdo con mantener esta prohibición. Por ejemplo, Fabio Baudrit ‒decano de la Facultad de Agronomía‒ afirmaba que los Bailes de Coronación sin la venta de licores finos podían convertirse en velorios, pues podía darse una pérdida de interés ante la ausencia de estas bebidas.

A pesar de las diversas opiniones sobre este tema, no existe evidencia que la institución diera marcha atrás en dicha medida. En realidad, esta disposición era el reflejo de una sociedad ampliamente conservadora, en la cual la imagen de un centro educativo como la UCR debía ser preservada como referente cultural del país.

La institucionalización y control de los bailes

Durante la década de 1950, los bailes universitarios fueron una preocupación para las autoridades universitarias, pues estas actividades habían provocado daños a la Ciudad Universitaria en varias ocasiones. Además, los intentos por reglamentar estas actividades no habían dado sus mejores frutos, por lo cual la rectoría decidió cambiar de estrategia.

El rector Rodrigo Facio Brenes realizó una consulta ante la Comisión de Presupuesto con el fin de otorgar una ayuda económica de 1500 colones para la preparación del Baile de Coronación en 1956, organizado por estudiantes. Este beneficio estuvo condicionado a la realización del evento fuera de las instalaciones de la UCR. Sin embargo, si el estudiantado a cargo mantenía su voluntad de realizar la actividad dentro de las instalaciones universitarias, el dinero solo se entregaría al final del baile, como premio, cuando se comprobara el buen comportamiento de los asistentes.

Esta última alternativa fue la escogida por el estudiantado y por las autoridades universitarias. Lamentablemente, no se tiene certeza si dicha medida tuvo los efectos deseados, aunque demuestra las intenciones de la administración de la UCR en ejercer un mayor control sobre estas festividades.

Y la música no se detuvo

La llegada de nuevas generaciones a la Universidad de Costa Rica continuó acarreando nuevos géneros musicales, renovados pasos de baile y actualizados estilos de vestimenta. Los bailes universitarios progresivamente perdieron su aspecto de gala, para dar paso a celebraciones más amplias e informales, a donde podían asistir una mayor cantidad de personas. Su impacto no se detuvo: continuó como uno de los espacios preferidos por las personas estudiantes para divertirse y entablar amistades y romances.

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